Trump insiste en que ICE “actúa con humanidad” mientras la indignación crece tras la muerte a tiros de un ciudadano.
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La ciudad de Mineápolis se ha convertido en el epicentro de una crisis nacional que amenaza con paralizar de nuevo al gobierno de los Estados Unidos. El sábado pasado, murió Alex Jeffrey Pretti, un enfermero de 37 años. Fue asesinado por agentes federales de inmigración. Esto causó muchas protestas que ni el frío de -21°C ha podido detener. Mientras el presidente Donald Trump llama “patriotas” a los agentes del ICE, las imágenes de testigos cuentan otra historia.
El incidente ocurrió durante un operativo de redadas masivas ordenado por la Casa Blanca a principios de enero. Pretti, un ciudadano estadounidense, trabajaba en la unidad de cuidados intensivos de un hospital para veteranos. Estaba en la calle grabando la intervención federal con su teléfono. Según los reportes, el enfermero intentó interponerse para proteger a otros civiles que estaban siendo empujados por los oficiales. Lo que comenzó como un reclamo ciudadano terminó en una ráfaga de disparos que acabó con su vida.
La tensión ha escalado hasta Washington, donde el liderazgo demócrata ha puesto un ultimátum sobre la mesa. El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, anunció que su partido bloqueará la asignación de fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Esta medida, tomada en respuesta directa a la muerte de Pretti, sitúa al país al borde de un nuevo cierre federal programado para el 31 de enero. La batalla presupuestaria es ahora una batalla por los derechos civiles.
¿Qué muestran realmente los videos del incidente?
Existen al menos cuatro grabaciones diferentes, verificadas por medios internacionales, que contradicen la narrativa oficial del gobierno. En los videos se observa a Pretti retrocediendo ante los empujones de un agente mientras sostiene su celular con la mano derecha. En ningún momento de la secuencia inicial se aprecia que el enfermero porte un arma de fuego de manera visible. Al contrario, se le ve indicando a los conductores que circulen y tratando de calmar la situación en la avenida Nicollet.
La tragedia se desencadenó cuando un oficial derribó a un ciudadano sobre la acera cubierta de nieve. Pretti se interpuso para escudar a la persona caída, momento en el que fue atacado con gas pimienta en dos ocasiones. A pesar de la ceguera temporal, el enfermero se aferró al civil en el suelo para evitar que fuera golpeado. Fue entonces cuando un grupo de agentes lo rodeó y comenzó un forcejeo físico que culminó con los disparos fatales mientras la víctima ya estaba en el pavimento.
Un detalle técnico en los videos ha generado especial controversia. Segundos antes de las detonaciones, un agente con chaqueta gris parece extraer una pistola de entre las pertenencias o el cuerpo de Pretti. Inmediatamente después, otro oficial con máscara negra abre fuego. Mientras el DHS sostiene que el enfermero «blandía» una Sig Sauer de 9 milímetros, las imágenes sugieren que el arma fue asegurada por los federales antes de que decidieran disparar a quemarropa contra el ciudadano desarmado en ese instante.
¿Es sostenible la versión oficial del «terrorismo doméstico»?
La administración Trump ha cerrado filas en torno a sus agentes con una retórica incendiaria. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó la intervención de Pretti como un «acto de terrorismo doméstico». Según Noem, el enfermero llegó al lugar con la intención premeditada de causar daño a los agentes federales para detener una operación policial. Trump, por su parte, utilizó sus redes sociales para publicar la foto de una pistola semiautomática, asegurando que pertenecía al «pistolero» y que estaba lista para ser usada.
Sin embargo, el jefe de la Policía de Mineápolis, Brian O’Hara, ha desmentido parte de esta caracterización. O’Hara confirmó que Pretti era un residente respetado, sin antecedentes penales más allá de multas de tráfico, y que poseía un permiso legal para portar armas. El Caucus de Propietarios de Armas de Minnesota defendió al fallecido. Recordaron que portar un arma legalmente no es un crimen. Esto es cierto incluso al ejercer derechos de la Primera Enmienda, como observar una protesta. No justifica una ejecución.
A pesar de estas aclaraciones, la Casa Blanca insiste en que los agentes actuaron en defensa propia. Stephen Miller, subjefe de gabinete, llegó a declarar que Pretti «intentó asesinar» a los oficiales. Esta diferencia entre lo que ve la gente y lo que dice el gobierno ha aumentado la desconfianza hacia el ICE. Esta agencia ha aumentado su presencia en Mineápolis en las últimas semanas. Ahora hay más agentes del ICE que de la policía local.
¿Cómo ha escalado el conflicto entre el estado y el gobierno federal?
El gobernador de Minnesota, el demócrata Tim Walz, ha tomado medidas drásticas ante lo que considera una falta de transparencia federal. Walz ordenó la movilización de la Guardia Nacional para garantizar la seguridad en los edificios gubernamentales y proteger a la ciudadanía de posibles abusos. El gobernador fue enfático al declarar que «no se puede confiar en que el Gobierno federal lidere esta investigación», asegurando que el estado llevará a cabo su propio proceso independiente.
La relación entre Walz y la administración Trump está totalmente rota. Después de una llamada difícil con Susie Wiles, la jefa de gabinete de la Casa Blanca, el gobernador hizo una solicitud. Pidió que los agentes federales se fueran de las calles de Mineápolis de inmediato. La respuesta de Trump llegó rápido. Acusó a Walz y al alcalde Jacob Frey de «incitar a la insurrección». Dijo que su retórica era «pomposa y peligrosa». Esta guerra de palabras ha dejado a los residentes de la ciudad atrapados entre dos fuegos institucionales.
La indignación local se alimenta también del recuerdo reciente de Renee Good, otra mujer que murió hace menos de tres semanas por disparos de agentes del ICE en circunstancias similares. La repetición de estos incidentes violentos ha llevado a la población a organizarse con silbatos y patrullas ciudadanas para alertar sobre la presencia de los federales. Mineápolis se siente como una zona ocupada, donde el ejercicio de la enfermería o el simple acto de grabar puede ser castigado con la muerte.
¿Se encamina Estados Unidos a un nuevo cierre del gobierno?
El impacto político de la muerte de Pretti ha llegado al Capitolio con una fuerza devastadora. Chuck Schumer ha sido claro: los demócratas no darán sus votos para financiar al DHS si no se incluyen reformas profundas que frenen los abusos del ICE. «Lo que está sucediendo en Minnesota es espantoso e inaceptable», escribió Schumer en su perfil oficial de la red social X. Esta postura cuenta con el respaldo de figuras clave como la senadora Elizabeth Warren, quien también ha prometido bloquear la ley de gastos.
«Los demócratas buscaron reformas sensatas en el proyecto de ley de gastos del DHS, pero debido a la negativa de los republicanos a oponerse al presidente, el proyecto de ley es lamentablemente insuficiente», afirmó Schumer.
Si no se llega a un acuerdo antes del próximo viernes, el país entraría en su segundo cierre federal en menos de un año. El fantasma de la suspensión administrativa de 43 días ocurrida a finales de 2025 vuelve a acechar a la economía estadounidense. Trump, sin embargo, parece no estar dispuesto a ceder en su política de «mano dura» migratoria, la cual justifica basándose en un documental de un influencer conservador que denunció supuestas malversaciones en guarderías somalíes.
Esta crisis presupuestaria es el reflejo de una nación dividida por su política migratoria. Los republicanos ven estas redadas como una forma de restablecer el orden. Por otro lado, los demócratas y muchas personas en la sociedad civil las consideran una campaña de terror innecesaria. El costo de esta disputa ya no se mide solo en dólares, sino en la pérdida de vidas de ciudadanos que, como Alex Pretti, intentaron ejercer su derecho a la protección de su comunidad.
¿Quién era Alex Pretti y qué legado deja su muerte?
Alex Jeffrey Pretti no era un desconocido para los habitantes de Mineápolis. Sus colegas de la Organización de Enfermeros Titulados de Minnesota lo describen como un profesional dedicado que salvó innumerables vidas en la unidad de cuidados intensivos. Su familia ha confirmado que el enfermero participó en las protestas después de la muerte de Renee Good. Lo hizo por un sentido de deber civil, pero eso le costó la vida.
A pesar de las amenazas de insurrección y el despliegue militar, cientos de personas desafiaron el frío extremo del sábado por la noche para rendirle homenaje. En una vigilia cargada de dolor, los asistentes portaron velas y pancartas en el cruce de la avenida Nicollet y la calle 26 Este, el punto exacto donde Pretti fue abatido. La comunidad de enfermeros del estado se ha declarado en luto oficial, recordando que su compañero murió haciendo lo que mejor sabía hacer: proteger a los demás.
El legado de Pretti será, posiblemente, el catalizador de una reforma migratoria y policial que el Congreso ha evitado durante años. Su muerte ha dejado de ser un «daño colateral» de las redadas de Trump para convertirse en el símbolo de una resistencia que busca transparencia y humanidad. Mientras el país mira hacia el cierre del gobierno el 31 de enero, el nombre de este enfermero de 37 años resonará en los pasillos del Senado como un recordatorio del precio de la intolerancia.
