ICE despliega más de 100 agentes en Maine en nuevo operativo migratorio de Trump.
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El estado de Maine, conocido por su tranquilidad y su industria pesquera, se ha convertido en el nuevo epicentro de la política migratoria de la administración Trump. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó el inicio de la “Operación Catch of the Day” (Captura del Día), un despliegue masivo que involucra a más de cien agentes federales. Esta acción busca ejecutar órdenes de deportación en un estado que, aunque tiene una población indocumentada relativamente pequeña, alberga comunidades de refugiados africanos muy significativas.
La subdirectora adjunta del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Patricia Hyde, reveló que la agencia tiene en la mira a aproximadamente 1,400 personas en el estado. Esta cifra representa cerca del 10% de la población inmigrante sin estatus legal permanente en Maine. Hasta el momento, las autoridades han confirmado la detención de casi 50 individuos en las primeras jornadas del operativo. Según el DHS, las acciones se centran en sujetos con antecedentes criminales, incluyendo condenas por asalto agravado y encarcelamiento ilegal.
El nombre de la operación, que hace referencia a la tradición pesquera local, ha sido criticado por líderes demócratas como una burla insensible. Este movimiento sigue el patrón de otros operativos recientes en estados con gobiernos demócratas, como la operación «Patriot» en Massachusetts o «Metro Surge» en Minnesota. La tensión es palpable en ciudades como Portland y Lewiston, donde la presencia de agentes federales ha alterado la vida cotidiana de miles de residentes.
¿Cuál es el alcance real de la «Operación Catch of the Day»?
A pesar de que ICE asegura enfocarse en criminales peligrosos, las organizaciones defensoras de derechos humanos cuestionan la veracidad de estas afirmaciones. La falta de comunicación previa con las autoridades locales ha generado un caos administrativo y social. El alcalde de Lewiston, Carl Sheline, condenó públicamente las redadas, calificándolas como tácticas de intimidación. Sheline enfatizó que estas acciones solo logran sembrar el miedo y desestabilizar a familias que consideran a Maine su hogar legítimo.
En Portland, el concejal Wesley Pelletier describió la campaña como una «guerra de terror» librada por el gobierno federal contra su comunidad. Según testimonios locales, se han observado escenas de agentes arrojando a personas al suelo para subirlas a camiones sin identificación clara. El alcalde de la ciudad, Mark Dion, aclaró que la policía local no colaborará en labores de control migratorio. No obstante, Dion señaló que responderán si ocurren incidentes que representen un peligro inminente para la seguridad ciudadana.
El impacto económico también empieza a preocupar a los líderes empresariales. Pious Ali, concejal de Portland y originario de Ghana, destacó que muchos inmigrantes trabajan en sectores vitales como hospitales, escuelas y hoteles. El miedo a ser detenidos está provocando que muchos trabajadores no asistan a sus empleos. Esto amenaza con frenar el motor económico de diversas localidades que dependen de la mano de obra inmigrante para su funcionamiento diario.
¿Por qué las autoridades locales rechazan las tácticas de ICE?
La respuesta del gobierno estatal ha sido firme y confrontativa. La gobernadora de Maine, Janet Mills, declaró que su administración vigila de cerca cada movimiento del ICE. Mills exigió que, si los agentes federales poseen órdenes judiciales, deben mostrarlas de manera transparente. «No daremos la bienvenida a tácticas que fomenten la sospecha entre vecinos y separen a padres de sus hijos», afirmó la mandataria. La tensión escaló cuando la secretaria de Estado, Shenna Bellows, tomó una decisión administrativa sin precedentes.
Bellows rechazó una solicitud de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) para emitir placas de matrícula confidenciales y encubiertas para los vehículos federales. La secretaria argumentó que no permitirá que las placas de Maine se utilicen para «fines ilegales» o abusos de poder. Esta medida busca garantizar la rendición de cuentas de los agentes en el terreno. En respuesta, la Asociación Nacional de Policía instó a los políticos de Maine a dejar de interferir en las labores de cumplimiento de la ley federal.
Por otro lado, los líderes republicanos en el estado han adoptado una postura diametralmente opuesta. El representante estatal Billy Bob Faulkingham pidió a los ciudadanos mantener la calma a través de sus canales oficiales. Faulkingham defendió a los agentes federales, describiéndolos como profesionales que simplemente están cumpliendo con su deber. Trey Stewart, líder republicano en el Senado estatal, advirtió que negar las placas encubiertas pone en riesgo la seguridad de los agentes y de la propia población.
¿Cómo ha reaccionado el sistema educativo ante la presencia federal?
Uno de los efectos más desgarradores de la operación se ha sentido en las aulas. El superintendente de las Escuelas Públicas de Portland, Ryan Scallon, reportó una caída en la asistencia de más del 5% en todo el distrito. En algunos centros educativos específicos, la inasistencia ha llegado hasta el 20%. El temor de los padres a que sus hijos sean interceptados en el trayecto escolar ha paralizado a gran parte de la comunidad estudiantil.
La situación alcanzó un punto crítico cuando se reportó el arresto de una madre tras dejar a su hijo en una escuela de Portland. Ante los rumores de actividad de ICE en las cercanías, algunas escuelas activaron protocolos de «bloqueo» para impedir la entrada de personas ajenas al edificio. El distrito escolar incluso ha comenzado a desarrollar planes de aprendizaje en línea para los estudiantes que temen salir de sus hogares, una medida que recuerda a los días de la pandemia.
Organizaciones como Project Relief Maine y Presente! Maine han emitido alertas urgentes recomendando a los inmigrantes resguardarse. Han sugerido evitar paradas de autobús, plazas públicas y zonas escolares mientras dure la ofensiva. Redes de ciudadanos voluntarios se han organizado para entregar víveres, pañales y medicamentos a las familias que están «atrapadas» en sus domicilios por el miedo. Cada detención es descrita por los activistas como una herida abierta en el tejido social de la ciudad.
¿Qué riesgos enfrentan los inmigrantes bajo custodia federal actualmente?
La preocupación por la seguridad de los detenidos ha aumentado tras un informe forense reciente en Texas. Un médico forense dictaminó que la muerte de un detenido cubano bajo custodia de ICE fue un homicidio por asfixia. Este antecedente pesa sobre la conciencia de los residentes de Maine, quienes temen que las tácticas paramilitares deriven en tragedias similares. El fiscal federal Andrew Benson, aunque nombrado por Trump, ha pedido que cualquier manifestación en el estado se mantenga dentro del marco de la civilidad.
El entorno para los inmigrantes en Maine es ahora de una incertidumbre absoluta. Mientras el gobierno federal defiende la «Operación Catch of the Day» como una medida de seguridad nacional, el estado se fractura políticamente. La comunidad somalí, en particular, se siente especialmente vulnerable debido a su visibilidad y concentración en áreas urbanas específicas. La administración Trump parece decidida a continuar con su campaña de deportaciones masivas, utilizando a Maine como un mensaje claro para otros estados santuario.
Finalmente, la batalla legal y administrativa apenas comienza. Con la negativa de las placas y la vigilancia constante de la oficina de la gobernadora, Maine se posiciona como un bastión de resistencia frente a la autoridad federal. Los próximos días serán decisivos para determinar si la «Operación Catch of the Day» logra sus objetivos numéricos o si el costo social y político resultará demasiado alto para la estabilidad del estado del pino.
