Donald Trump advirtió que podría activar la Ley de Insurrección en Minnesota para desplegar militares frente a las protestas contra operativos de inmigración de ICE. El presidente acusa a las autoridades estatales de permitir una “insurrección” contra agentes federales tras varios incidentes violentos en Minneapolis.
¿Qué dijo exactamente Trump?
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump amenazó con invocar la Ley de Insurrección si los “políticos corruptos de Minnesota” no frenan las protestas. Además, aseguró que actuará contra “agitadores profesionales” e “insurrectos” que, según él, atacan a los “patriotas de ICE” que “solo tratan de hacer su trabajo”.
El presidente afirmó que “muchos mandatarios han utilizado antes” esta ley y que él está dispuesto a hacer lo mismo “rápidamente” si no se restablece el orden. Por otra parte, Trump ya había mencionado públicamente en octubre que recurriría a esta herramienta “si se estuviera matando gente” y gobernadores u otros tribunales lo “obstaculizaran”.
La amenaza llega en medio de una escalada de tensión en Minneapolis, donde recientes operativos de ICE dejaron al menos un muerto y varios heridos. Manifestantes se han enfrentado con agentes federales usando consignas, bengalas y bloqueos, mientras las fuerzas de seguridad han respondido con gas y granadas aturdidoras.
¿Qué es la Ley de Insurrección?
La Ley de Insurrección es una norma federal aprobada originalmente a finales del siglo XVIII, luego modificada en 1871. Permite desplegar militares en territorio estadounidense. Además, funciona junto con la Ley Posse Comitatus de 1878, que en general prohíbe el uso de las Fuerzas Armadas para tareas de orden interno salvo excepciones expresas.

Esta ley puede activarse de dos maneras. La primera es a petición de un gobernador o de la legislatura estatal cuando considera que no puede controlar disturbios. Por ejemplo, ocurrió durante los disturbios de Los Ángeles de 1992. La segunda es de forma unilateral, si el presidente determina que hay “obstrucciones ilegales” o una “rebelión” que impiden aplicar la ley federal por vías ordinarias.
Según el Brennan Center for Justice, la Ley de Insurrección ha sido invocada unas 30 veces en la historia de Estados Unidos. Presidentes como Dwight Eisenhower y John F. Kennedy la utilizaron para hacer cumplir la integración escolar tras el fallo Brown v. Board of Education, incluso contra la resistencia de gobernadores sureños.
¿Qué está pasando en Minnesota?
Minnesota vive una fuerte confrontación política y legal con el gobierno federal por las operaciones de ICE en el estado. En la última semana, un agente de inmigración mató a tiros a una persona durante un operativo en Minneapolis. En otro incidente, hirió a un ciudadano venezolano.
Tras estos hechos, el gobernador Tim Walz describió las acciones de ICE como una “campaña de brutalidad organizada” y llegó a calificarlas de “ocupación” federal del estado. El gobierno estatal, junto con las ciudades de Minneapolis y St. Paul, presentó una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional por detenciones supuestamente ilegales y uso excesivo de fuerza.

Un juez federal rechazó por ahora emitir una orden de restricción temporal que frenara los operativos de ICE, decisión que Trump celebró públicamente. Aun así, las protestas continuaron y se intensificaron alrededor de edificios federales y puntos de detención de migrantes.
En ese contexto, el presidente sostiene que las autoridades locales están “incitando la violencia” al criticar a ICE, mientras el gobernador Walz pide protestas “urgentes pero pacíficas”. Esta pugna entre Washington y Minnesota es el telón de fondo directo de la nueva amenaza de aplicar la Ley de Insurrección.
¿Qué implicaciones tendría?
Si Trump invoca la Ley de Insurrección en Minnesota, podría desplegar tropas federales y movilizar a la Guardia Nacional bajo mando federal para controlar las protestas. Esto reduciría las competencias del gobernador sobre fuerzas de seguridad, reconfigurando el equilibrio entre el poder estatal y el federal.
El uso de militares en un contexto de manifestaciones contra operativos de inmigración aumentaría el riesgo de nuevos choques y de violaciones a derechos civiles, según advierten organizaciones jurídicas. Además, reabriría un debate histórico sobre los límites del poder presidencial para calificar una protesta como “insurrección”.
La posibilidad de que Trump recurra a esta ley en un conflicto ligado a la política migratoria marca una diferencia importante respecto de usos anteriores, centrados en integración racial o disturbios de gran escala. Por ahora, la Ley de Insurrección no ha sido invocada formalmente. Sin embargo, la amenaza presidencial ya añade una nueva dimensión a la crisis entre Minnesota y la Casa Blanca.
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