Unas 40 personas habrían muerto durante la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, según reveló una fuente oficial venezolana citada por el New York Times. De acuerdo con el funcionario consultado por el diario, entre las víctimas se cuentan tanto civiles como miembros de las fuerzas del régimen.
El informe periodístico surgió apenas 48 horas después del operativo, ejecutado por tropas estadounidenses en diversos puntos estratégicos alrededor de Caracas. La fuente consultada aseguró que los enfrentamientos más intensos ocurrieron en las inmediaciones del Fuerte Tiuna, una de las principales bases militares del país.
Washington confirma heridos, pero no bajas
Durante una conferencia en Florida, el presidente Donald Trump señaló que la misión cumplió “todos sus objetivos” sin registrar bajas entre el personal estadounidense. Sin embargo, reconoció que algunos soldados resultaron heridos durante la extracción de Maduro. “Defendimos cada posición y actuamos con precisión total”, declaró el mandatario, junto al jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine.
Caine explicó que varios helicópteros estadounidenses recibieron fuego cuando ingresaban para extraer al gobernante venezolano y a su esposa, Cilia Flores. Uno de ellos resultó alcanzado, pero permaneció operativo y completó la misión. Según el general, todas las aeronaves regresaron a salvo tras el enfrentamiento.
Víctimas civiles en zonas residenciales
En las horas posteriores al ataque, comenzaron a conocerse historias de civiles afectados por los bombardeos. De acuerdo con familiares citados por el New York Times, una mujer de 80 años identificada como Rosa González perdió la vida cuando un proyectil impactó su vivienda en Catia La Mar, una zona costera al oeste del aeropuerto internacional de Caracas.
El bombardeo destruyó parte de un edificio de tres pisos y dejó expuesto su interior. Entre los restos, testigos hallaron un retrato de Simón Bolívar perforado por metralla, símbolo del daño que dejó la ofensiva aérea. Además, otra persona resultó gravemente herida y permanecía hospitalizada hasta la tarde del domingo.
Por su parte, el Pentágono aseguró que las fuerzas estadounidenses intentaron reducir al mínimo cualquier daño colateral. “Nuestra prioridad fue cumplir el objetivo principal y preservar la vida de los civiles”, comentó un alto funcionario del Departamento de Defensa, citado por medios locales.
Un operativo relámpago con consecuencias políticas
La incursión militar, desarrollada el 3 de enero, duró menos de 12 horas y terminó con la captura de Maduro y varios altos mandos del chavismo. Trump describió la acción como una “operación quirúrgica” destinada a detener a quien calificó de “dictador narcoterrorista”.
Maduro fue trasladado inmediatamente desde Caracas a una base estadounidense en el Caribe y, desde allí, a Nueva York bajo custodia federal. El Departamento de Justicia confirmó que enfrentará cargos por narcotráfico y conspiración criminal ante un tribunal federal en Brooklyn.
La captura del mandatario generó reacciones mixtas en la región. Gobiernos aliados de Washington, como Colombia y Brasil, celebraron el éxito del operativo y pidieron una transición democrática inmediata en Venezuela. En contraste, países como México y Chile instaron a priorizar los canales diplomáticos para evitar una escalada del conflicto.
Tensión diplomática y llamado internacional
China y Rusia condenaron públicamente la intervención, calificándola de “violación de la soberanía venezolana”. El gobierno chino exigió a Washington que “cese cualquier acción que desestabilice la región”, mientras Moscú advirtió que “la operación podría tener repercusiones impredecibles en América Latina”.
Pese a las críticas, Trump insistió en que su decisión fue necesaria para “restaurar la democracia” en Venezuela. “Actuamos para liberar a un pueblo oprimido y proteger nuestros intereses en el hemisferio”, declaró. Además, dejó abierta la posibilidad de mantener presencia militar temporal “hasta que el país esté completamente estabilizado”.
Maduro bajo custodia en Nueva York
En paralelo, fuentes del Departamento de Justicia confirmaron que Nicolás Maduro se encuentra detenido en una prisión federal en Brooklyn, donde espera su primera comparecencia ante un juez estadounidense. Cilia Flores aguarda audiencia por separado en la misma ciudad. Ambos enfrentan múltiples acusaciones relacionadas con narcotráfico y corrupción.
Mientras tanto, las calles de Caracas permanecen bajo control de militares leales a Trump, quienes supervisan tareas de seguridad y asistencia humanitaria en coordinación con funcionarios estadounidenses. Aunque el Gobierno de Washington calificó la misión como exitosa, aún se desconocen los detalles finales sobre el número exacto de víctimas.